Los desafíos que depara el teletrabjo en Argentina: Tendencias

Hasta el año pasado, unas 300 mil oficinas operaban en los hogares argentinos. Pero se cree que esta cifra sería aún mayor. Una especialista del Centro de teletrabajo y Teleformación (CTT) de la UBA cuenta qué falta aún para consolidar esta modalidad y aclara los mitos que giran a su alrededor.

De acuerdo con datos relevados por el Centro de Teletrabajo y Teleformación (CTT) de la Universidad de Buenos Aires (UBA), unas 300 mil oficinas funcionaban en 2004 desde los hogares. Pero si bien aún no existen datos recientes acerca del alcance de este fenómeno, lo cierto es que ya se especula con que esta cifra podría duplicarse si se considera a aquellos que teletrabajan como complemento de su primer empleo.

"En los últimos años se combinó un contexto adverso en el mercado de trabajo con la facilidad de acceso a las nuevas tecnologías de comunicación e información como computadoras, celulares e Internet. Las tecnologías posibilitan cada vez más funciones, y eso facilita el desarrollo del teletrabajo", planteó la especialista.

La propia Organización Internacional del Trabajo (OIT) reconoció que se trata de una forma de trabajo a distancia mediante el uso de telecomunicaciones. Es decir toda forma de trabajo donde la prestación se localiza en forma remota de las oficinas centrales mediante las nuevas tecnologías que facilitan la comunicación.

Sin embargo, aún existen muchas confusiones alrededor de lo que es e implica teletrabajar, en donde se confunden modalidades de trabajo con tipos de contratación. De hecho, según la experiencia de Boiarov, es común encontrar personas que piensan que el teletrabajo es posible sólo para aquellos que se desempeñan de forma independiente.

"Hay que diferenciar lo que es la modalidad de trabajo de la forma de contratación. Muchos creen que el teletrabajo se da sólo en el sector independiente y no necesariamente es así. Se puede ser un teletrabajador independiente o uno en relación de dependencia. El teletrabajo es una modalidad laboral y va más allá de cómo se establezca la relación entre las partes", aclaró la directora del Centro.

El CTT fue creado en el año 2000 en el ámbito de la Facultad de Ciencias Sociales, con el objeto de dar un marco de contención al problema del desempleo en el sector de los jóvenes, y encontrar espacios de trabajo más flexibles que permitieran a los alumnos trabajar y seguir estudiando. La demanda, sin embargo, superó las expectativas y el Centro pronto se transformó en pionero en el país.

Uno de los aspectos claves cuando se aborda el tema del teletrabajo es el vacío legal que afecta en algunos casos a quienes optan por esta modalidad. Si bien el teletrabajador es un trabajador más, que está amparado en la ley de contratos de trabajo, hay algunos temas específicos que es necesario regular.

Para la especialista, uno de estos problemas es que "al no estar el trabajador presente físicamente en la empresa, aparecen muchos que utilizan la figura fraudulentamente. Otro problema está vinculado a las cuestiones sindicales. Si los sindicatos no saben donde están los empleados, se dificulta la posibilidad de asociación".

Por otra parte, está el tema de los accidentes laborales, que deben ser cubiertos por las Aseguradoras de Riesgos del Trabajo, o los gastos que se derivan del desarrollo de la tarea.

En este sentido, la responsable del Centro indicó que "en muchos casos, como estos temas no están delimitados legalmente, el teletrabajo se transforma en un traslado de costos de la empresa al trabajador en materia de teléfono, impresión o conectividad, por ejemplo".

Por este motivo, la clave que aparece ligada para consolidar el crecimiento de esta modalidad pasaría por regularla y así evitar que no sea utilizada como instrumento de precarización laboral. "La mayoría de estas cuestiones, sin embargo, no son objeto de la ley de contratos de trabajo, sino de los convenios colectivos", amplió la especialista.

A pesar de las ventajas que muchos pueden observar en la modalidad, como la flexibilidad en los horarios, existen investigadores que plantean diferentes críticas al teletrabajo, como el aislamiento del trabajador y la consecuente eliminación del espacio de trabajo como ámbito de socialización que implica.

Para Boiarov, esto no es necesariamente así. "Es real que el teletrabajo produce un cambio en las relaciones sociales porque uno no tiene a su compañero al lado, pero ese cambio no implica que uno se aísle necesariamente ya que el mundo de relaciones que mantiene cada persona no se limita a las generadas en el ámbito laboral".

Una posibilidad que los críticos no tienen en cuenta es que el teletrabajo favorece que las relaciones se localicen y que prosperen actividades que las personas realizan en el propio lugar.

"Un ejemplo de esto es la reducción de las migraciones de jóvenes que experimentan muchas ciudades cuando los adolescentes terminan sus estudios secundarios y se trasladan a las ciudades que cuentan con universidades. Hoy los jóvenes pueden quedarse en sus lugares de origen y formarse mediante la educación a distancia, con el consecuente enriquecimiento de los vínculos sociales que eso implica", concluyó la directora del Centro de Teletrabajo.[1]




[1] Fuente: Suplemento Saberes. Télam | UBA